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Pere Bailon
Lunes, 5 de junio de 2017

Influencia del Coste energético en los Poyectos de Regadío

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En un proyecto de regadío durante su fase de diseño debe valorarse tanto la inversión inicial como los costes de explotación futuros . Estos costes de explotación son básicamente los costes energéticos y su variabilidad supone un problema para el diseño de dichos regadíos.

El objeto de un proyecto de un regadío es el de determinar los equipos e instalaciones necesarios para conducir el agua, en la cantidad y presión adecuadas, desde su punto de captación a los diferentes puntos de consumo o emisores.

 

Según las necesidades energéticas, los regadíos se podrían dividir en dos tipos, que condicionaran en gran medida su dimensionado: Los Regadíos que riegan por presión natural y Los Regadíos que requieren aporte extra de energía mediante bombas.

 

En los regadíos que riegan por presión natural, o sea sin más energía que la potencial, el diseño de la red de riego depende básicamente de la demanda de cada parcela (según la combinatoria de cultivos prevista) y del sistema de riego utilizado. A partir de estos, se podrán prever los caudales circulantes por las canalizaciones y por tanto dimensionar y presupuestar todos los elementos de la red. El criterio a seguir en este tipo de riegos será el de realizar un proyectos que nos permita regar en condiciones minimizando la inversión necesaria.

 

En los Regadíos que requieren el bombeo del agua, entra en juego un nuevo parámetro, el coste energético, que modifica la forma en la que se debe plantear el proyecto. En estos regadíos ya no es suficiente con dimensionar las canalizaciones y otros equipos para que sean capaces de transportar el agua en condiciones adecuadas con la mínima inversión, sino que se deben contemplar además los costes que tendrá el regadío durante su fase de explotación, básicamente energéticos (se suelen considerar 25 años).

 

Se da el caso además, que el coste energético depende del dimensionado de la red de riego, ya que cuanto mayor sea el diámetro de las conducciones de la red (mayor inversión inicial), menor será la velocidad de circulación del agua por su interior, lo que supone que se reduzcan las pérdidas de carga y por tanto la energía requerida para el riego.

 

Y a la inversa, cuanto menor sea el diámetro de las conducciones de la red (menor inversión inicial), mayor será la velocidad de circulación del agua por su interior, lo que supone que aumenten las pérdidas de carga y por tanto la energía requerida para el riego.

 

Así pues, en los proyectos de regadío que requieran el bombeo del agua, se debe llegar a un diseño en el que se minimice el conjunto: inversión inicial + coste durante la explotación de la red (25 años).

 

El problema viene cuando se debe definir este coste energético.

 

Una forma muy utilizada para prever el coste energético de los 25 años de explotación ha sido la de calcular los consumos energéticos a partir de los caudales previstos y utilizar las tarifas vigentes en el momento de redacción del proyecto para calcular los costes. (A menudo actualizándolas año a año a partir del IPC)

 

Pese a que parece la forma más lógica para calcular los costes energéticos, ya que no se dispone de una bola de cristal para conocer el futuro, esta metodología de cálculo ha llevado a algunas comunidades de regantes a situaciones complicadas.

 

Antaño, cuando las tarifas energéticas eran bajas (disponíamos incluso de tarifas especiales para riego), estos cálculos dieron lugar a redes con tamaños de tuberías ajustados y consumos energéticos más bien elevados. El problema surgió cuando, a partir de 2008, se liberalizó el mercado eléctrico y las tarifas energéticas empezaron a encarecerse de una forma desproporcionada, llevando los costes energéticos de algunas comunidades de regantes a unos niveles que comprometen su viabilidad.

 

[Img #4765]

 

Eran esos diseños erróneos?, en absoluto, era el diseño que se debía hacer con la información que se disponía, pero viendo lo sucedido debemos hacernos algunas preguntas para saber como actuar en adelante.

 

Si nos planteamos en la actualidad un proyecto, puede que cometamos otro error?, ya que con las tarifas energéticas actuales tan elevadas, sería lógico pensar que al aplicar la fórmula (inversión inicial + coste explotación 25 años) obtengamos tuberías y equipos mayores que permitan así reducir el consumo energético. Pero, que sucederá con la regulación energética? Seguirán subiendo las tarifas? Podemos buscar fórmulas para mejorar la eficiencia y reducir el coste de la energía?

 

Yo creo que a partir de las TIC, las Energías Alternativas y la investigación veremos reducidos los costes energéticos próximamente, con lo que invertir ahora en grandes tuberías podría ser de nuevo un error.

 

Por ello, deberíamos plantearnos cuales serán los aspectos que permitirán reducir estos costes e intentar preverlos con anterioridad al diseño del regadío. Algunos de estos aspectos podrían ser:

  • Mejora de la eficiencia energética: aplicando sistemas de riego que necesiten presiones menores, manejando correctamente los sistemas de bombeo, etc
  • Mejora de la eficiencia hídrica: aplicando metodologías de riego que apliquen el agua a las plantas en la cantidad y en el momento más adecuado, aplicando equipos que nos permitan conocer el estado de la planta y del suelo prácticamente a tiempo real, etc.
  • Mejora de las tarifas: ajustando las tarifas a las necesidades reales, presionando como colectivo para que se apliquen tarifas energéticas especiales para el sector, aplicándose menores impuestos, realizando compras colectivas, etc.
  • Uso de energías alternativas: medida que por el momento está encontrando trabas legislativas, pero que consigue producir energía a precios cada vez más bajos, que además debe permitir al sector liberarse de las variaciones tarifarias y que a nivel de proyecto facilitará el cálculo de los costes energéticos que vendrán determinados solamente por la amortización de la inversión en la planta de generación energética.
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