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Enrique Castellanos Rodrigo
Miércoles, 6 de septiembre de 2017
Así comienza “Presa Humana”. La lluvia hace acto de presencia presagiando un comienzo turbador

Presa Humana: Principio y final en el agua

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Otros ejemplos donde el agua lanza mensajes al espectador o al lector los encontramos en obras como “El nadador” de Burt Lancaster o “Como el agua al cuello” de Paul Newman.
Recordemos estos clásicos

Así comienza “Presa Humana”. La lluvia hace acto de presencia presagiando un comienzo turbador:

 

Estás solo. Estas cansado. Llevas conduciendo más de dos horas. Sabes que deberías de parar para despejarte y estirar las piernas. Lo piensas un rato, mientras los párpados caen pesados sobre tus ojos. Decides continuar. En realidad te da igual. No es una decisión que quieras tomar. Miras a través de la ventanilla. La noche es oscura. La luz de la luna no ilumina la carretera. La luna esta tapada por las nubes. Todo el cielo está cubierto. Quizás llueva. Débiles gotas frías caen sobre el cristal. Los faros del coche rompen la negrura del asfalto".

 

Y de esta manera finaliza la novela, transmitiendo paz y laxitud después de someter al lector a una tensión continua durante todo el relato:

 

Estás sentado, en las tablas del muelle, observando como el agua golpea suavemente los pilotes. Por un momento crees ver la barcaza cochambrosa del pescador, la de ese sencillo hombre que te ayudó llevándote río abajo. Te gustaría también agradecerle de alguna manera su apoyo desinteresado cuando casi acabas muerto en las gélidas aguas del río. Seguro que tendrás oportunidad de hacerlo. Te dijo dónde encontrarle si le necesitabas”.

 

Otros ejemplos donde el agua lanza mensajes al espectador o al lector los encontramos en obras como “El nadador” de Burt Lancaster o “Como el agua al cuello” de Paul Newman.

 

Recordemos estos clásicos:

 

"El Nadador"

 

El nadador es una película estadounidense del año 1968. Su guión está basado en el cuento del escritor John Cheever. Al principio lo creó pensando en una novela. Lo publicó el 19 de julio de 1964 en la revista The New Yorker (USA).

 

Centrándonos en la película, se contrató al famoso director Sydney Pollack y a la estrella de aquel entonces, Burt Lancaster.

 

La película narra el impulso que tiene Ned Merrill, un ejecutivo de publicidad de regresar del trabajo nadando en las piscinas de sus amigos, que se comunican unas con otras. Por el camino se encuentra a conocidos y conocidas donde llegará a revivir algunas historias que había compartido con ellos.

 

El protagonista bautiza la ruta con el nombre de “El río Lucinda”, en honor a su mujer.

 

Sin duda una película muy curiosa con los guiones de antes, reflexivos y profundos, y con situaciones peculiares para retratar la vitalidad humana. Para conseguirlo el agua juega un papel fundamental. Está presente casi en cada uno de los fotogramas.

 

El último clásico que queremos recordar es “Con el Agua al Cuello”.

 

También es una película estadounidense, esta vez del género policíaco, que fue estrenada en 1975. El actor principal, Paul Newman, ya interpretó al mismo personaje en “Harper”, que vio la luz en el año 1966.

 

Fue dirigida por otro grande director de la época, Stuart Rosenberg, y también está basada en una novela, la de Ross Macdonald. A grandes rasgos, la película nos cuenta como un detective privado viaja hasta el sur profundo de los Estados Unidos para ayudar a una antigua novia de juventud que está siendo chantajeada.

 

Pero el cénit de la película lo pone el agua en dos escenas magníficas:

 

La escena donde el jefe criminal de la banda, un rico terrateniente del lugar, conduce al protagonista por los Everglades de Florida y la escena final, donde el agua lo cubre todo. Es un final apoteósico, inusual e inesperado. Los protagonistas están encerrados mientras el agua va subiendo de nivel y observas, segundo a segundo, los esfuerzos de Harper por intentar salvar su vida y la de la esposa del criminal.

 

Estos son algunos ejemplos donde el agua crea la mágica escena de tensión, suspense, agonía, momentos turbadores y de autorreflexión.

 

Y tú, querido lector, ¿conoces más ejemplos donde el agua juegue un papel importante en novelas o películas?

 

Más información sobre "Presa Humana"

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